Abro mis ojos lentamente, pero tengo que volver a cerrarlos ya que el rayo de luz que se cuela por las ventanas me hace arder la vista, desatando mi dolor de cabeza.
Hace más de un año que no tomaba y había olvidado como se sentía la resaca, cubro mi rostro con mi antebrazo y de pronto escucho que hablan.
- Tienes que tomar esas pastillas - es la voz de Zach, según yo viene del sillón cerca a la ventana.
- ¿Cómo es que estas despierto? - pregunto y a regañadientes tengo que sentarme en la cama,