Elena abrió su puerta a las cuatro de la mañana para encontrarse con Peter.
El hombre estaba sudando por alguna razón, sin embargo, eso no fue lo que llamó su atención, sino que la vulnerable mirada atravesando sus ojos. De hecho, apenas se vieron por unos segundos, el alfa dio un paso adelante, envolviendola en sus brazos como si necesitara un poco de su calor en una noche tan fría. Elena lo abrazó de vuelta, por supuesto, porque no podía evitar desear que todo se arreglara con él, incluso si