El nuevo trabajo de Elena pagaba bien, pero era más demandante de lo que hubiera deseado, solo era mesera en un pequeño café hogareño y concurrido, muy diferente a su trabajo en el bar, pero igual de movido. Afortunadamente en ese lugar le dejaban usar su ropa normal, por lo que, cómodamente se acercó los primeros días usando de forma tentadora conjuntos de ropa que mostraran un poco más su identidad. En dicho lugar trabajaba veinte horas, lo que le daba una buena cantidad de dinero, por lo que