Me enteré a las nueve y catorce de la mañana de un lunes.
No por Patricia Holt, quien aparentemente había decidido que dar aviso previo era prerrogativa de la presidenta del consejo, quien podía extenderlo o no según su evaluación de lo que requería el proyecto. Tampoco por Vivian, quien se sentiría fatal después y lo compensaría con vino y comentarios sumamente mordaces sobre la familia Cole en general. Ni por Ethan, quien aparentemente había desarrollado, en algún momento de las semanas poste