—Por eso mi madre te odia —continuó en voz baja. Volvió a ver hacia adelante—. Tal vez no contribuiste directamente antes, pero sin duda yo creí en ti y te confié cosas de mí que jamás debí. Años recibiendo insultos por la cosa más mínima, pero ese en específico fue un infierno. Ya no resistí. ¿Sabes lo que pasa cuando intentan quebrarte una y otra vez? Te derrumbas. Mi madre me encontró al borde de la muerte, ¿sabes? Por eso no pudo ser buena contigo, no cuando te abrió las puertas de nuestra