Damián la detalló en cuanto propuso ese tema de conversación. Las ojeras, las marcas, su cuerpo delgado. No podía dimensionar la forma en la que se sentía esa mujer. Estaba agotada y cualquiera con dos ojos podría haberlo visto. Él lo había hecho la primera vez que la vio, tirada en el suelo de su cocina luego de intentar robarle quién sabe qué y quizás esa fue una de las razones por las que no llamó a la policía o a los guardias de seguridad.
La cuestión era que no de la forma en la que lo es