Al llegar al último escalón me detengo al ver el rostro de mi madre, su mirada la tiene fija hacia mí. Por el tiempo que la conozco intento descifrar su estado de ánimo y la razón por la que ella está aquí.
Ahora es cuando decido alejar toda preocupación de lo que mi corazón se oprimía, esbozo una enorme sonrisa y con un toque de hipocresía alzo la voz y voy hacia ella. Mis brazos van directo hacia la mujer que conoce cada parte de mi cuerpo y mis emociones, también de la peor persona que puedo