Salgo del baño y me quedo estático al ver que la niña que ha cambiado mi vida de un momento a otro está de pie, con los brazos cruzados y con su mirada de arriba hacia abajo.
Tengo ganas de preguntarle qué es lo que sucede, que le dio por entrar a la habitación, esa en la que me he quedado con su permiso.
—Puedo saber cómo te fue en la facultad —pregunto quedando electrizado porque ella toma la iniciativa de tirar su cartera en el suelo, aunque intento descifrar su gesto—, ¿pasa algo?
—Me puede