—Sal de aquí, esto se va a poner feo— Estoy tan enojado que mi voz se ha puesto ronca.
Como todo un cobarde, Armando se levanta de un salto de su lugar y se aleja del escritorio, arrinconándose en la esquina superior de la oficina, a mi derecha escucho como el sillón es arrastrado, dándome a entender que Tris también se ha levantado.
—¿Q-Que va a hacer? — No me gusta escucharla asustada.
Sé que, si ella ve esta parte tan peligrosa de mí, no va verme de la misma forma... no quiero que ella se ll