Esta noche he decidido pasarla con Rose, ya que Tris me dijo que estaría muy ocupada estudiando para sus exámenes y que además tiene un proyecto atrasado. Mi despacho se llena de gemidos y gritos de otra mujer, que no para de gritar mi nombre, pero en esta ocasión, ya no grazna como un cuervo, menos mal.
Debo admitir que en cierta forma extrañaba estar con ella, su experiencia en la cama es muy bienvenida, sabe cómo mover las caderas y la forma tan sensual de moverse, es algo que a Astrid le fa