—Mateo tiene mucho talento ¿no crees?
—Sí, definitivamente lo tiene.
Nos quedamos platicando un rato hasta que llega Mateo, preguntándonos que nos pareció la presentación, ambas le hemos dicho que tiene mucho talento, como es obvio, le hemos subido el ego al chico. Toma asiento en una de las sillas y le dice al camarero que traiga tres cervezas.
—Por cierto ¿Quién es el dueño de este lugar? —La curiosidad me mata, además de que quiero enviar una queja.
—Mi hermano mayor— Luego se ríe entre dien