En cuanto se puso ropa limpia, sonó un llamado a la puerta.
Fue a abrir y vio a Fiona con una bandeja de comida frente a ella.
Al ver el semblante de Ximena, Fiona exclamó sorprendida:
—Señorita Pérez, su rostro...
Ximena negó con la cabeza y miró de reojo hacia la habitación de Ellie.
Fiona comprendió y dijo en voz baja:
—Está en su cuarto.
Entonces Ximena pudo decir:
—No hace falta que me traigas nada de comer, no tengo apetito.
Fiona le siguió la corriente:
—Señorita Pérez, mi trabajo es