Ximena respondió: [Gracias por la advertencia.]
Andrés miró la pantalla de su teléfono y suspiró. ¿Cuándo dejaría Ximena de resistirse a comunicarse con él?
A las nueve de la noche, Alejandro regresó a casa. Doña Alicia le recibió y tomó su abrigo, diciendo:
—Señor, su padre estuvo aquí hoy.
Alejandro frunció los labios y preguntó:
—¿Qué dijeron?
Doña Alicia resumió la conversación entre ellos de manera concisa. La expresión de Alejandro se volvió sombría.
—Realmente no tiene miedo de nada —mu