Elena:
—Parece que quieres que mis palabras suenen ofensivas.
—Ni siquiera puedes dar una explicación simple, ¿y vienes a buscarme? Parece que te estás buscando problemas—se burló Ximena.
Elena:
—No necesitas provocarme, sabes perfectamente lo que quiero decir.
—Oh—Ximena fingió una súbita comprensión, —parece que a la señorita Soto le gusta recoger los hombres que otras mujeres dejan.
—Tú!!— Los delicados rasgos de Elena se contorsionaron instantáneamente en una expresión de furia incontenibl