Ximena miró a Isabel con incredulidad.
—¿Recién te graduaste de la universidad y ya puedes beber tanto?
Isabel sonrió con picardía.
—Directora Pérez, subestima mis habilidades. Soy de una región vinícola, puedo beber lo suficiente como para presumir de ello.
—Bien, entonces tendrás que ocuparte de acompañar a los clientes por un tiempo—decidió Ximena.
—Puedes confiar en mí, directora Pérez—respondió Isabel con seguridad.
Justo cuando Isabel terminó de hablar, el teléfono en el escritorio de Xi