Capítulo929
Raul lo miró con determinación.

—¡Esto es el fruto del trabajo del señor Méndez!

Samuel soltó una risa baja y se acercó a Raúl, levantando la mirada.

En esos ojos marrones había una sombra gélida que helaba la sangre.

Habló con voz carente de emoción:

—¿Alejandro no está muerto ya?

El corazón de Raúl saltó ante su expresión,

—A-aunque sea así, ¡tú no puedes ocupar el lugar del señor Méndez! Después de todo, no eres un Méndez, no tienes derecho a heredar.

—¿Es así?— Samuel rio suavemente.

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