Después, se apresuró a volver al coche.
Jaime se quedó atónito en el asiento del conductor.
¿Quiénes eran esas personas?
¿Acaso eran gente de Samuel?
Un miedo innombrable se extendió por la mente de Jaime, seguro de que los niños y Teresa aún no habían sufrido ningún daño, y Xime tampoco.
Entonces, ¿por qué los guardias estaban apostados afuera?
¿Debería llamar a la policía?
Después de pensarlo un rato, Jaime decidió ponerse en contacto primero con Alejandro para discutir la situación.
Sacó el t