Ximena levantó la cabeza, sus ojos enrojecidos clavados firmemente en Samuel.
—Samuel, ¿qué estás intentando hacer?— preguntó con voz firme.
Samuel extendió la mano, intentando ayudar a Ximena a recostarse nuevamente.
Pero Ximena apartó su mano, rechazando su contacto.
La expresión de Samuel se volvió más fría.
—Si quieres saber qué pasó, será mejor que te acuestes.
Ximena apretó los dientes.
—¡Me acostaré, pero quiero que me expliques todo claramente!
—Está bien— respondió Samuel suavemente.