—Hay pruebas contundentes— dijo Ximena con precaución. —Simona, recibirán el castigo que merecen. ¿Vas a regresar?
—Mariano... él...— comenzó Simona.
—Mariano fue a confrontar a los Soto esta mañana. Alejandro también ayudó a llamar a la policía. Simona, Mariano está sufriendo mucho. En solo unos días, se ha deteriorado mucho. ¿Realmente no vas a hablar con él?— preguntó Ximena.
El tono de Simona fue sombrío.
—...Xime, esta enfermedad no tiene cura.
—Simona, no te desanimes. Seguro que encontra