Ramón abrió los ojos con sorpresa.
—¿Qué planeas hacer con Felipe? ¡Monstruo! ¡Qué piensas hacer!
Alejandro respondió fríamente:
—Mi paciencia tiene un límite. Te doy un minuto para responder. Las consecuencias de hacerme esperar demasiado las calcularás tú mismo.
Apenas terminó de hablar, apareció en la pantalla del teléfono el temporizador establecido por Seba.
Viendo cómo los segundos pasaban, Ramón comenzó a sudar en la frente. Apretó los dientes con fuerza, parecía estar apostando si Alej