Liliana se encogió cuando fue regañada, bajando la cabeza con una expresión de injusticia. —Me equivoqué al llamar...— dijo con voz baja.
Pero Alejandro solo levantó lentamente la comisura de los labios.
Era evidente que los niños sabían que él era su verdadero padre. La expresión de Nicolás y las palabras inconscientes de Liliana lo dejaron claro. Alejandro sonrió,
—Liliana puede llamarme así si quiere, no me importa.
Liliana se ruborizó de inmediato, pero no se atrevió a responder, simplement