Ximena negó con la cabeza y abrió la puerta del coche.
—Vamos a bajar.
Simona salió del coche y siguió el paso de Ximena hasta encontrar el piso donde se encontraba el periodista.
Paradas frente a la puerta, Ximena sacó su teléfono y activó la grabadora.
Simona susurró:
—¿Todavía grabas todo?
Ximena le echó una mirada.
—Después de las lecciones aprendidas anteriormente, es mejor prevenir que lamentar.
Simona levantó el pulgar.
—¡Bien hecho! ¡Eres previsora! ¿Entonces toco la puerta?
—Está bi