—¿Por qué? ¡¿Por qué, por qué, por qué?!
Ximena apretó sus manos en puños, dejando que las lágrimas nublaran su visión, cayendo al suelo una tras otra.
—¿Qué hice mal? ¿Por qué me quitan a las personas más cercanas a mí? ¡¿Por qué?!
Samuel se agachó.
—Xime, esto no es tu culpa...
Ximena se dejó caer lentamente al suelo.
—No tuve la oportunidad de hacer que doña Alicia disfrutara de sus últimos años... ¿Por qué no me dan ni la oportunidad de devolverle su bondad?... Fui yo quien mató a doña Ali