Manuela se emocionó y rápidamente tomó su teléfono para revisarlo, solo para descubrir que no era Felipe, sino Don Camilo.
Al enfrentarse a Don Camilo, un hombre misterioso que nunca había conocido personalmente pero que la había ayudado en secreto en varias ocasiones, Manuela no se atrevía a ser demasiado descarada.
Contestó la llamada con cautela,
—Don Camilo, ¿todavía no ha descansado?
Don Camilo respondió fríamente:
—¿Te estás volviendo perezosa? ¿No has actuado contra Ximena?
Manuela se q