Mario estaba emocionado:
—¡Madre, dame estos documentos! Voy a encontrar a alguien para venderlos.
Nadia asintió:
—De acuerdo, te encargas de esto. Las joyas y las piezas de joyería serán responsabilidad mía y de tu padre.
Mario estaba ansioso por actuar:
—No hay tiempo que perder, vamos a desayunar y luego nos vamos.
Los Pérez estuvieron de acuerdo, salieron de la oficina y se prepararon para hacer el desayuno en la cocina. Sin embargo, sin que ellos lo supieran, Renata los estaba observand