Nadia originalmente estaba mirando el reloj de Ximena con una mirada calculadora, pero después de escuchar las palabras de Ximena, lanzó el reloj lejos y mostró una sonrisa que apenas podía cerrar.
—Oh, ¿eso es todo? ¡Por supuesto que firmaré el contrato!— Nadia pensó que un contrato por una casa era un trato increíblemente beneficioso. Además, el título de propiedad estaría a su nombre, y Ximena no lo reclamaría de nuevo.
Ximena sonrió con malicia y dijo:
—Está bien, mañana enviaré a mi abogad