Nadia examinó a Alejandro con detenimiento y cada vez le pareció más atractivo. Él era guapo y tenía una apariencia elegante, lo que la hacía sentir más satisfecha a medida que lo observaba.
Nadia rápidamente golpeó a Ángel, quien estaba devorando su comida, y le dijo:
—Ángel, este hombre es muy guapo. Tiene una apariencia elegante y parece ser rico. Mi prima, la hija del sobrino del primo de nuestro pariente lejano en el pueblo, es muy guapa y tiene estándares altos. Seguro que le gustaría un