Ximena sacó su teléfono y vio que era una llamada de su padre. Una expresión de cansancio apareció en su rostro al instante. Sosteniendo el teléfono, caminó con dificultad hacia la cocina, donde respondió la llamada.
—¿Bueno? —su voz sonaba pesada.
Raúl: —Ximena, ¿por qué no me has llamado en absoluto? ¿No recuerdas que te bloqueé para evitar que alguien te utilicé para llegar a mí?
Ximena: —Fuiste tú quien me bloqueó, ¿acaso lo olvidaste? ¿No te importa que alguien me utilice para llegar a t