Después de hablar, Wilmer soltó un suave suspiro y bromeó con falsa ligereza:
— ¿No es absurdo? Aun sabiendo que es prácticamente imposible resolver todos los casos, lo convertí en mi sueño.
— No es absurdo — dijo Liliana, levantando lentamente la mirada hacia el cielo salpicado de estrellas —. Si no me equivoco, sientes que debes dar una respuesta a esas personas afligidas que han perdido a sus seres queridos.
— ¡Exacto! — respondió Wilmer con voz grave —. Todos ellos esperan día y noche una ll