—Liliana.
De repente, una voz interrumpió las palabras de Luciana.
En la entrada del salón de baile, Fabián estaba de pie apoyado en su bastón.
Liliana y Luciana miraron hacia Fabián, al igual que Wilmer, que se había acercado.
Al ver a Fabián, Liliana y Luciana, aún pensando en su conversación anterior, no pudieron responder de inmediato.
Fue Wilmer quien, con bocadillos en la mano, se acercó sonriendo:
—¡Vaya, amigo! ¿Tú también viniste?
Le ofreció la comida a Fabián:
—¿Quieres?
Fabián sonrió