Aunque Liliana no apartó la mirada, comenzó a contar hacia atrás:
—Tres... dos...
De repente, se escuchó el sonido de fuegos artificiales a ambos lados del camino de la escuela.
No eran grandes fuegos artificiales, sino pequeños y coloridos, que añadían un ambiente aún más festivo al campus.
Liliana, distraída por los fuegos artificiales, olvidó decir el último "uno".
Cuando volvió la mirada para ver cuántos fuegos artificiales se habían encendido a la vez, de repente apareció Wilmer frente a el