Mateo se quedó perplejo. ¿Cómo era posible que después de un simple viaje ya no fueran compatibles?
De repente, una idea cruzó su mente: ¿Y si Fabián se había propasado con Liliana y la había enfadado?
Mateo sintió que la ira lo invadía. Se dio la vuelta y se dirigió a su habitación.
Una vez allí, sacó su teléfono y llamó a Fabián. No tardó en contestar.
—¿Hola? —La voz suave de Fabián sonó al otro lado de la línea.
Al escucharlo, la furia de Mateo se disipó inexplicablemente. Pensándolo bien,