Kerri pareció entender la situación y miró brevemente a la niña a su lado.
Liliana le dijo a la niña, Claudia:
— Puedes irte ahora.
Claudia miró fijamente a Liliana por un momento antes de asentir. Su mirada contenía una clara advertencia, como si dijera que si Liliana no cumplía, no la dejaría en paz.
Cuando Claudia desapareció, Liliana le dio a Kerri la dirección de la casa de Claudia.
Kerri respondió:
— Entendido. Iré a investigar la situación y volveré.
— Gracias por tu ayuda —dijo Liliana.