Alejandro, con el rostro sombrío, ordenó:
—Leo, llama a Nicolás. Que envíe gente al edificio de Fabián inmediatamente para encontrar a Liliana. Y tú, revisa las cámaras de seguridad.
Leo asintió y rápidamente hackeó el sistema para acceder a las grabaciones, mientras Luciana llamaba a Nicolás.
En las imágenes se veía a tres hombres con gorras y mascarillas secuestrando a Liliana en el pasillo y subiéndola inconsciente a un auto con matrícula visible.
Mateo, mirando atentamente, exclamó:
—¡Espere