Ella abrió los ojos ligeramente y entreabrió los labios, incrédula. —Fabián... tú...
Al oír la voz de Liliana, Fabián se tensó de repente.
Dándose cuenta de su comportamiento inapropiado, soltó rápidamente a Liliana.
Sus orejas se pusieron rojas rápidamente, y estaba tan avergonzado que no se atrevía a mirar directamente a Liliana.
Liliana sintió algo extraño en su corazón. ¿Acaso Fabián estaba preocupado por ella hace un momento?
Su reacción, sus palabras, sus emociones, no parecían tener ni un