Mateo observaba la discusión entre los dos, con una sonrisa apenas contenida en sus ojos.
—Liliana, así que no puedes contra Nicolás, ¿eh?
—¡Tú cállate!
—¡Cierra la boca!
Nicolás y Liliana miraron a Mateo al unísono, gritándole al mismo tiempo.
Mateo abrió la boca con aire dolido. —Yo...
Antes de que pudiera terminar, una mano se posó sobre su hombro. —Mateo, mejor no te metas en la batalla de estos dos, te usarán de carne de cañón.
Leo apareció a su lado, bien vestido, aconsejándole amistosamen