Fabián miró a Liliana y respondió con sinceridad:
—He estado aquí parado por mucho tiempo.
Liliana se sorprendió ante las palabras de Fabián, sus ojos se abrieron de par en par y lo miró directamente, una mezcla de asombro y vergüenza cruzando su rostro. Su voz salió temblorosa:
—Entonces, todo lo que grité en casa... ¿Lo escuchaste? ¿Estabas allí todo el tiempo?
—Sí,— confirmó Fabián con voz suave, su mirada llena de comprensión y arrepentimiento. —Lo escuché todo, Liliana. Cada palabra. Y qui