Alejandro emanaba una atmósfera llena de sed de sangre mientras avanzaba paso a paso hacia Manuela. Ella estaba pálida de terror.
¿No se suponía que él estaba en un viaje de negocios? ¿Cómo había regresado tan rápido? Manuela retrocedió temblorosa y balbuceó:
—Alejo, tú... tú escucha mi explicación... uh!
Manuela no tuvo la oportunidad de terminar su frase. Alejandro levantó la mano y le agarró la garganta con fuerza. Gritó:
—Manuela, ¿te has cansado de vivir? Durante todo este tiempo, no te