Simona:
—Lo preparamos en secreto sin decírtelo. No te preocupes, no molestaremos a tu esposo.
Esposo...
El rostro de Ximena se puso rojo de repente.
Paula se acercó a la puerta y gritó hacia afuera:
—¿Realmente quieren entrar?
—¡Por supuesto! ¡Abran la puerta rápido!
Paula contuvo la risa: —En la habitación de enfrente, les hemos preparado cinco vestidos ajustados. ¡Si ustedes, los padrinos, se los ponen, les abriremos la puerta!
Afuera, Mariano, Luis y los demás se miraron atónitos.
—¿Están