Simona bebió un gran sorbo y le dijo a Teresa:
—Tía, gracias por encargarse de todo hoy.
—No seas tan formal, niña,— sonrió Teresa. —Las habitaciones ya están arregladas y decoradas. Los maquilladores llegarán mañana alrededor de las 3 de la madrugada. Xime, acuéstate temprano esta noche, yo me encargaré de todo. Por cierto, ¿a qué hora llega Liliana hoy?
—Probablemente al atardecer,— respondió Ximena, dejando el caldo con un dejo de tristeza en los ojos. —Es una lástima que Nicolás y Leo no pu