Ximena sonrió y se recostó en el hombro de Alejandro. —Son recuerdos, pero crearemos muchos más hermosos que los reemplazarán.
Alejandro la rodeó con su brazo. —Siento que aún no te he dado suficiente.
—¿No es suficiente?— Ximena levantó la cabeza. —¿Qué sería suficiente para ti? Ya estoy muy contenta con tu actitud actual.
Alejandro rio suavemente y le dio un tierno beso en los labios. Con ojos profundos y llenos de afecto, apoyó su frente contra la de ella. —Quiero darte lo mejor del mundo.
—E