Ximena no pudo evitar pensar que ese gesto de Simona ya delataba su nerviosismo...
El hombre corpulento dijo:
—No importa si enviaste un mensaje o no. Hoy tendrán que venir con nosotros.
Simona y Ximena abrieron los ojos horrorizadas.
—¿Quiénes son ustedes?—, exclamó Ximena mientras jalaba a Simona detrás de ella. —Hay cámaras aquí. Si son sensatos, no harán nada precipitado.
—¿Las cámaras de las que hablas son estas?—dijo de repente el hombre delgado mostrando su celular.
En la pantalla se veí