En ese momento, el guardaespaldas que acababa de guardar su arma le dijo urgentemente a Samuel:
—¡Señor! ¡Por favor, dé la orden de retirada inmediatamente!
¿Cómo podía Samuel no saber que la retirada era la única opción en ese momento?
Una rara expresión de ansiedad apareció en los ojos de Samuel.
Desde que empezó a seguir el auto de Alejandro desde Reinovilla, había caído paso a paso en la trampa que Alejandro le había tendido, llevándose a sí mismo a una situación peligrosa.
Ni hablar de las