No había pasado ni un minuto desde que se envió el mensaje cuando Liliana llamó rápidamente.
Antes de que Leo pudiera hablar, Liliana empezó a gritar por teléfono:
—¿Cómo que se van a Andalia? ¿Qué van a hacer allá? ¿Por qué no podrán contactarme?
Una serie de preguntas como un bombardeo dejó a Leo sin saber cuál responder primero.
Después de todo, ninguna respuesta haría feliz a Liliana.
Al ver que Leo guardaba silencio, Nicolás se acercó, tomó su teléfono y dijo:
—Vamos a Andalia porque segu