Ximena dejó el teléfono con una expresión preocupada. Se preguntaba qué tenía en mente Manuela. Si bien no le sorprendía que Manuela pudiera conocer ciertos detalles, lo que le desconcertaba era por qué Manuela había elegido revelarle esta información.
El Café Terán en la Calle América era un lugar concurrido, y Ximena pensó que Manuela no se atrevería a hacerle daño en público.
Por la noche, después de ocuparse de algunas tareas, Ximena ya eran las once y media. Dado que Alejandro aún no había