En el coche, Luciana sonrió al ver el mensaje. Damián la miró sorprendido:
—Luciana, ¿por qué estás tan feliz?— Luciana dejó el teléfono y tomó una respiración profunda. —Nada, papá, es mi secreto.— La respuesta de Luciana desconcertó a Damián.
Luciana parecía... mucho más feliz. ¿Incluso su forma de hablar ha cambiado tanto? Damián estaba genuinamente feliz por el cambio en su hija.
Una semana después. Ximena llevó a los niños a la escuela y luego llegó a la oficina. Apenas entró en la empresa