Después de decirlo, Liliana se preparó para salir del dormitorio con enojo. En el momento en que abrió la puerta, Nicolás relajó su expresión. —¿Cómo se llama?
Liliana se detuvo por un momento, luego regresó corriendo con una sonrisa radiante. —¡Jaja, se llama José Serrano!
—¿De la Gran Escuela de Teatro, verdad?
—¡Sí sí sí! ¡Gracias por tu ayuda, hermano!
Viendo la escena entre los dos, Leo se contuvo la risa. —¿Necesitas que rompa el firewall?
—¡Por supuesto!—dijo Nicolás. —Juntos serán más rá