El camarero los llevó hasta una habitación en el segundo piso.
Al abrir la puerta, vieron a una mujer sentada frente a una mesa, luciendo un vestido rojo escarlata y un peinado ondulado que le daba un aire seductor.
Al escuchar el ruido, la mujer levantó sus cautivadores ojos.
Al ver a Ximena y Damián, una leve sonrisa apareció en su rostro mientras se ponía de pie.
—Señor Pereyra, directora Pérez, he estado esperando su llegada durante un buen rato—dijo la mujer con una voz que podía derretir h