Leo frunció el ceño, —Si no fuera el tío, el profesor no nos enviaría un video tan inútil.
—¡Exacto!—añadió Nicolás, —Nos lanza el anzuelo y luego nos obliga a resolverlo.
—Pero al menos es una buena noticia—dijo Leo, esbozando una sonrisa en su rostro tenso, —El tío está vivo.
Nicolás asintió y miró a Ximena. En algún momento, la cara de Ximena, sorprendida, se había llenado de lágrimas.
Nicolás sintió un nudo en el estómago.
—Mamá…
Ximena miraba a Nicolás con los ojos vidriosos.
—Mamá, no llor