Al ver a Simona, Ximena sonrió. Levantó la mano y saludó:
—¡Simona!
Al escuchar su voz, Simona se giró hacia Ximena. Al ver el maquillaje exagerado en su rostro, Simona casi no la reconoce.
Simona se acercó rápidamente a Ximena, sorprendida. —¡Dios mío, Xime! ¿Has cambiado tu estilo después de tanto tiempo sin vernos? ¿Vas a ir a bailar?
Ximena rodeó el brazo de Simona. —No, esto es una larga historia. Te lo contaré en el coche.
Al escuchar esto, Simona entendió. —Ya veo, Mariano me contó sobr